EL SONIDO ESTÁ EN LOS MÚSICOS

Sinouj
         Grabación de Sinouj con Jorge Pardo

El sonido lo crean los músicos junto con sus instrumentos.
Un buen sonido es la combinación del dominio de la técnica por parte de un músico junto a un instrumento musical de extrema calidad.

¿Cuánto sabemos de cómo se construyen nuestros instrumentos autóctonos?

El sonido lo crean los músicos junto con sus instrumentos eso esta muy claro, por lo tanto la calidad del sonido dependerá directamente del mismo.
Cuanto mejor músico y mejor sea el instrumento mucho mejor para nuestra producción, pero se pueden mejorar muchos aspectos con un buen dominio de la tecnología si la hacemos trabajar a nuestro favor.

Si como grupo o artista no suenas en el local de ensayo, no te metas a grabar en el estudio, pues todavía no estás preparado.
Un buen productor hará que ese proceso de preparación (pre- producción) sea un tiempo más corto; os ayudará a elegir los sonidos, a pulir aspectos de la interpretación, a trabajar la estructura de las canciones, para que no resulten monótonas y con los arreglos musicales.

El secreto de la buena cocina son los buenos ingredientes. Los proyectos musicales sin buenas canciones son un esfuerzo vacío.
La curva de aprendizaje de un músico implica al menos tres aspectos fundamentales; a parte de dar por hecho que deban poseer una gran cultura musical.

Fase 1- Se debe tener un control de la técnica para poder tocar todo lo que se te ocurra.

Fase 2- La búsqueda de tu propia personalidad como músico (que incluye tu propio sonido para que todo el mundo te reconozca.)Hay músicos que saben como emular el sonido de muchos de sus ídolos, sin embargo todavía están buscando el sonido que los identifique en exclusiva.

Fase 3- Por último y no menos importante, llegar a tener un control de la dinámica (saber tocar junto a otros músicos con la misma intención) algo muy habitual en los años 40, 50, 60 y 70 (excepcional hoy en día); lo cual implica trabajar para que sea la música o la canción la que brille con luz propia y evitar querer destacar por encima de la música, que es todo lo contrario. Las melodías más bellas son a veces las más sencillas y requieren de interpretaciones sencillas también.

Un buen técnico de sonido aplicará sus recetas mágicas para suplir las carencias de los músicos o de los cantantes que están intentando dominar su técnica, su sonido, o su dinámica, hasta que sean unos profesionales de verdad.

El técnico de sonido cuando mezcla está pintando un cuadro invisible con los objetos y colores que le aportan los músicos. El técnico de sonido, pinta ese cuadro sonoro mientras cada músico es un color que puede ser el apropiado o no, se puede pintar haciendo que predomine un color, se puede combinar un color con otro, se puede jugar con la profundidad, se puede pintar ocupando todo el lienzo o se puede ocupar una pequeña parte de él.

Si sabemos interpretar lo que desea el artista compositor o interprete musical, tendremos una imagen tangible de lo que un día fue simple idea en la cabeza del músico y habremos conseguido expresar, desde el punto de vista musical, lo que se pretendía multiplicando exponencialmente lo que el músico había imaginado. Si sabemos lo que deseaba. También es cierto que puede que por nuestra limitada cultura musical y técnica podamos destrozar la imagen musical que deseaban generar los músicos o el artista encima del escenario o en una sala de grabación y dar al traste con la ilusión de un proyecto.

Curiosamente me doy cuenta con el paso de los años que hay básicamente dos tipos de técnicos: técnicos transparentes, los que cuentan la verdad de lo que nos dan los músicos (músicos buenos suenan bien, músicos malos suenan mal) o los técnicos magos (músicos buenos suenan increíblemente bien, músicos malos, suenan bien).
Esto que parece mentira es toda una verdad, ya que tenemos una larga lista de trucos que nos van a permitir mejorar el sonido de unos mediocres músicos hasta el punto de parezcan unos auténticos profesionales.

La realidad es el mejor criterio posible a la hora de mezclar, aunque todo es mejorable.
Podría poner un sinfín de ejemplos pero difícilmente los protagonistas me lo perdonarían jamás.

Ahora, hay realidades insalvables como por ejemplo: si lo que se toca es una canción mala, tendremos una buena ejecución con un buen sonido de algo desagradable para el oído del público experto.

Por lo que lo más importante es contar siempre con buenas canciones o temas instrumentales, donde podamos dejarnos atrapar por una buena melodía huyendo de la monotonía y por un texto que se sostuviera sin música alguna como si se tratase de un poema, podemos entender esto escuchando atentamente a Bob Dylan o Lou Reed.

En resumen que si no tienes buenas canciones o motivos musicales estarás perdiendo el tiempo en tu proyecto musical.
En el plano técnico y en lo que concierne al arreglo musical hay todo un universo por descubrir, cuando nos enfrentamos a músicos mediocres podemos mejorar algunas cuestiones como son el tempo, la afinación o la dinámica, todo un arte si esta bien hecho pues difícilmente nadie notará esos retoques técnicos.

Podemos también arreglar la tímbrica que es el equilibrio espectral (de grave a agudo) lo que podemos llamar la calidad del sonido de un instrumento mediocre y lo podemos hacer de muchas maneras.

Por ejemplo:

– Eligiendo el micro adecuado por su características espectrales y dinámicas.
– Por su posición frente a la fuente sonora.
– Seleccionando el espacio acústico apropiado para colocar el instrumento en plano de mezcla (profundidad).
– Se puede jugar en este sentido con los patrones polares para corregir defectos de la toma, como el espacio acústico o una interpretación bastante amateur (muchos artistas llevan muchos años encima de un escenario sin dominar estos aspectos pues no tienen a nadie que les ayudé a mejorarlos), me refiero a un ingeniero de sonido.
– También se puede pensar en una visión sonora concreta o lo que podemos llamar perspectiva espacial subjetiva u objetiva (reflejar en la toma como lo oye el público o bien como lo oye el músico).

En resumen, sin combinamos algunas de estas variantes aquí expuestas, hay muchas más de 360 posibilidades a la hora de grabar bien con un solo micrófono.

El ingeniero de sonido y el productor musical debe dominar todas estas para acercarse a la toma perfecta una vez estén resueltos todos los temas técnicos.

Y eso que no he hablado del resto del equipamiento que vienen tras el micrófono.
Ahora solo debemos buscar lo que todo buen productor musical quiere que es una buena interpretación desde el punto de vista emocional.

Manejar a los músicos y sacar de ellos petróleo se merece capítulo aparte.

Todo el mundo puede mezclar, pero pocos son los que pueden potenciar la sensación musical que de verdad quiere reflejar el artista, y cuando esta conseguido esta idea puede alcanzar unos límites totalmente inimaginables incluso para el propio compositor. Mezclar es interpretar.

Contar con unos buenos arreglos que también trabajen para la canción se merecen otro capítulo aparte, pues con un buen sonido y unos buenos arreglos podemos conseguir que una canción mediocre eleve la nota hasta el punto de sacar un notable.

Pocos son los grupos o artistas que se atreven a mostrar sus canciones “desenchufadas” (unplugged) o desnudas tal y como son en esencia (la mayoría se compusieron al piano o con una guitarra acústica). Ya sabemos que si les quitamos todo lo que pueda resultar un adorno innecesario para la canción como son: unos buenos arreglos, una perfecta interpretación (en Estudio), y una buena producción, muy pocos son las que pasarían la prueba del algodón.

¿Alguien se imagina a las Spice Girls en acústico?

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